Los estibadores jubilados del Puerto de Valencia aún recuerdan en sus reuniones en el Hogar del Jubilado, las durísimas condiciones de trabajo que marcaron la estiba portuaria durante los años 60 y 70, e incluso antes, cuando desempeñaban su labor bajo la Organización de Trabajos Portuarios (OTP).
Los inicios: trabajo manual, esfuerzo y presencia obligada
La OTP, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Trabajo, tenía como misión garantizar, en la medida de lo posible, la estabilidad laboral de los estibadores, organizando y distribuyendo las demandas de mano de obra de las empresas estibadoras.
En aquella época, la estiba era un oficio puramente manual. Los barcos llegaban sin regularidad, cargados con mercancías muy diversas que debían manipularse con medios rudimentarios. La fuerza física y el sacrificio constante definían el día a día del estibador.
El pago se hacía por jornada trabajada y directamente por las empresas estibadoras, mientras que la OTP gestionaba únicamente los devengos diferidos. La contratación era presencial y se realizaba tres veces al día: por la mañana, al mediodía y por la tarde.
En este contexto, una herramienta se convirtió en símbolo de la profesión: el gancho del estibador. Con él se movían sacos, cajas y fardos, y aunque su uso desapareció hace décadas, sigue siendo un emblema identitario del oficio.
La llegada del contenedor: el inicio de una nueva era
Los primeros contenedores llegaron al Puerto de Valencia en 1966, pero su manipulación era complicada y poco eficiente. Todo cambió en 1972, cuando Perfecto Palacios instaló la primera grúa para contenedores, durante años la única en funcionamiento.
Con la expansión del contenedor y la llegada de los buques portacontenedores, el Puerto inició una profunda transformación marcada por la mecanización y por la introducción de nuevos equipos que redujeron la dureza y peligrosidad del trabajo.
Evolución de la gestión: de la OTP al CPE
La modernización de los procesos vino acompañada de cambios organizativos. En 1986 se regularon las Sociedades Estatales de Estiba y Desestiba, que reemplazaban a la OTP y trasladaban la gestión del censo de estibadores a entidades donde participaban las propias empresas concesionarias.
En Valencia, la Sociedad Estatal de Estiba y Desestiba se constituyó el 24 de noviembre de 1987.
Y el 14 de febrero de 2008, la Sociedad Estatal de Estiba y Desestiba se transformó en Agrupación Portuaria de Interés Económico (APIE), una figura diseñada para modernizar la gestión y hacerla más flexible y eficiente.
Más adelante, el 21 de febrero de 2011, la APIE se convirtió en la Sociedad Anónima de Gestión de Estibadores Portuarios (SAGEP), desligando por completo a la Autoridad Portuaria de Valencia de la puesta a disposición de los estibadores a la empresas.
Finalmente, el 17 de mayo de 2018, la SAGEP evolucionó hacia el modelo actual: el Centro Portuario de Empleo de Valencia, S.A. (CPE), regido por la Ley de Empresas de Trabajo Temporal, cuya misión es poner a disposición de las empresas estibadoras –sean o no accionistas– trabajadores portuarios contratados directamente por la entidad.
La estiba responde ante un Puerto que crece, se moderniza y cambia su ADN
A lo largo de estas décadas, los estibadores del Puerto de Valencia y la entidad que gestiona su actividad han sido testigos privilegiados de una auténtica revolución tecnológica.
La consolidación de grandes grupos mundiales del transporte marítimo como socios y clientes, la mejora continua de las condiciones de trabajo, el incremento de la seguridad y la reducción del esfuerzo físico han transformado profundamente el oficio.
La digitalización ha permitido avances impensables hace unos años: sistemas de comunicación avanzados, gestión digital de servicios y la desaparición de la contratación presencial diaria.
También la conciliación laboral y personal, junto con la creciente incorporación de la mujer al sector, han marcado un cambio de mentalidad decisivo en la última década.
Hoy, el CPE y sus más de 1.500 trabajadores portuarios representan un ejemplo firme de adaptación. Su estrategia mira hacia la formación continua, la seguridad y salud laboral, y la optimización de todos los procesos mediante tecnologías de vanguardia.
El objetivo inmediato es la implantación de sistemas predictivos basados en inteligencia artificial, que permitan mejorar tanto las condiciones laborales como la calidad del servicio ofrecido a los clientes.
Una identidad que perdura
Este recorrido, que va del gancho del estibador a la IA, demuestra que, pese a tantos cambios, el sector no ha perdido su esencia ni el sentimiento de pertenencia que ha acompañado siempre a los trabajadores portuarios del Puerto de Valencia.
El crecimiento del puerto no se explica sin ellos, sin su capacidad para adaptarse y responder a cada etapa histórica.
Y mientras el futuro avanza con nuevos desafíos, los jubilados seguirán reuniéndose en su Hogar del Jubilado, recordando con orgullo el papel decisivo que han desempeñado en esta historia compartida.
José Francisco Pardo Mateu
Subdirector y responsable de Servicios Jurídicos y Relaciones Laborales del CPEV
